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lunes, 10 de septiembre de 2012

El video de Formosa - Página 12

AppId is over the quota
La provincia de Formosa viene trabajando fuerte en la implementaci?n de la Educaci?n Sexual Integral. Es una de las jurisdicciones en las que se implementa la propuesta nacional de 7000 escuelas capacitadas este a?o, para llegar a cubrir todo el pa?s en los pr?ximos tres a?os.

En este contexto se dio un episodio que debemos analizar considerando su complejidad. Un docente encar? el tema del uso correcto del preservativo con un material que result? chocante para algunas familias, y como consecuencia de quejas fue separado de su cargo. Dijimos en este diario que las familias deben ser participadas de las acciones que las escuelas lleven a cabo, con el objetivo de trabajar por la necesaria articulaci?n entre dos instituciones que deben acompa?ar a ni?as, ni?os y adolescentes en su proceso de sexuaci?n: las familias y la escuela. Sin embargo, pensamos que esto no deber?a traducirse en que los docentes queden a merced de las posibles reacciones que se suscitan cuando est?n trabajando en el marco de los contenidos aprobados por la Ley 26.150 y los lineamientos curriculares. Creemos importante destacar la genuina preocupaci?n del docente por un tema que tambi?n preocupa a este ministerio, el embarazo no deseado en la adolescencia. Acompa?amos entonces la preocupaci?n del docente por sus alumnas, m?s all? de la pertinencia del m?todo utilizado.

La Educaci?n Sexual Integral aspira a ser uno de los factores protectores que contribuyan a hacer disminuir las altas cifras que esta problem?tica presenta en nuestro pa?s y que se acent?a en las provincias del norte.

Desde el ministerio nacional elaboramos l?minas para las escuelas secundarias que ilustran el correcto uso del preservativo y abordan el tema del cuidado en forma integral. Creemos que es un material ?til, y al mismo tiempo adecuado, en tanto la mediaci?n que las ilustraciones suponen en comparaci?n con la fuerza de las im?genes audiovisuales puede resultar m?s asimilable y generar menos resistencias.

Sin embargo, creemos que el video utilizado por el docente en Formosa no constituye un material que pueda ser tachado de pornogr?fico o inmoral. Y por lo tanto su utilizaci?n no constituye un delito. En todo caso, los docentes deben ser asesorados y acompa?ados en estos casos, para que puedan cumplir con la obligaci?n de transmitir conocimientos actualizados, precisos y confiables, a la vez que utilicen las herramientas m?s adecuadas en relaci?n con sus comunidades. Esperamos que este caso se resuelva favorablemente para contribuir a llevar tranquilidad y confianza a todos los docentes que llevan adelante el compromiso de trabajar la Educaci?n Integral Sexual en sus aulas.

* Coordinadora del Programa de Educaci?n Sexual Integral.

domingo, 5 de agosto de 2012

Marcha estudiantil: postales simultáneas de la diversidad. Nuestro blog en Página 12

Hay nuevas formas de abrir caminos, no es fácil, pero cuando uno puede de verdad abrir el corazón hacia las diversidades, meterse en los zapatos de quien ha sido mal mirado, apartado, estigmatizado en la escuela por su identidad sexual, o se olvida, se pone anteojeras y sigue negando la realidad o elige otra cosa: hacerse cargo, vivirlo a pleno y comprometerse con el corazón. Este equipo de Educación sexual ( Patricia Sánchez, Patricia Términe ,Alicia Della Siega y yo, María Victoria Arias) ha asumido el compromiso, sin que nos importen los contratiempos, las piedras en el camino, las incomprensiones de los que eligen las anteojeras. Nosotras mismas somos diversas, tenemos pensamientos y creencias distintas, pero nos hemos unido por esto en lo que creemos. Queremos agradecer a todos los que nos están apoyando y comprenden la propuesta. Los que no, tenemos la paciencia para esperarlos, pero recuerden nuevamente que la Educación Sexual es una TAREA de todas y todos.Gracias Luciana Peker por brindarnos el espacio en Página 12 las12 VIERNES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2010

EL MEGAFONO)))

Por María Victoria Arias *

Jueves 16 de septiembre, 5 PM, espero sentada a un par de alumnos en un bar de Corrientes y Callao. Mientras observo desde esta pecera gigante cuerpos que pasan, se alejan, circulan, se apuran. Me falta oxígeno aquí, entre peces muy peinados e indiferentes a lo que se gesta afuera. Todo pasa demasiado pronto en la ciudad, nada permanece. Algunas corporalidades se distinguen: visten distinto, sus caras resplandecen, tienen otro apuro: el de no perderse la fiesta que nos espera en la Plaza. A 34 años de La Noche de los Lápices, estudiantes y docentes queremos fusionarnos, recordar, desintegrar el colador gigante por el que se escapa la memoria.

Llegan quienes espero. Abandonamos la pecera. Nos sumergimos en otras aguas más cálidas, menos asfixiantes. Cuerpos anhelantes se desplazan por la ciudad, reclaman su lugar, lo toman. La inacción es sinónimo de aceptación, resignación, desilusión. Todo rima, como en un rap gigante, coreado por miles. Esta lección no se aprende en la escuela, es difícil narrar lo que el corazón va sabiendo. Postales simultáneas de la diversidad, los ojos no alcanzan para mirar.

Tod@s estamos mezclad@s, cada un@ se viste como quiere, estos modelos y peinados no están impuestos por modas. La libertad se respira, es un perfume que no se va de la piel.

Pequeñas luces se suman, el brillo aumenta. Nos vamos sumando, nos metemos, cantamos, sacamos fotos, saltamos un rato. Nos adelantamos y vemos la cabeza de la columna de estudiantes y les explico que acá las jerarquías también se juegan, pero los valores son otros: van adelante los colegios que más comprometidos están en la lucha, los que se juegan más. Y a la vanguardia, con una enorme bandera amarilla que cruza la calle –“Queremos estudiar en condiciones dignas”–, están tod@s junt@s, chicas y chicos, que salieron por la tele en estas últimas semanas, defendiendo la educación pública con emocionante dignidad.

Sus interlocutores adultos, la mayoría periodistas y opinólogos que estudiaron en escuelas privadas, no supieron estar a la altura de las circunstancias y quedaron muy mal parados.

Cruzamos la 9 de Julio, la gente aplaude, felicita, grita desde las veredas: “¡Fuerza chicos!”. Todo es una fiesta. Hay lápices dibujados con tiza en las sendas peatonales. Graffitis van inundando las paredes y calles. “Los lápices presentes”, “Escuela laica”, “Para ser prócer, ¿hay que matar indios?” Inesperadamente vemos a alguien envuelto en una bandera multicolor, aerosol en mano, pintando en una pared: “¡Educación sexual ya!”. Rápidamente nos acercamos. Nos miramos, nos reconocemos, alegría del estar también aquí. Son Daniel, Juan y Guilla, militantes de la Juventud LGBT, a quienes Sofi y yo habíamos conocido en un encuentro con proyección de cortos sobre chicos trans al que habíamos asistido como “hétero”, solidarias en la lucha por la ley de identidad de género. Nos piden: “¿Nos ayudan a llevar la bandera?”. “¡Claro!”, gritamos al unísono. Sentimos por un rato lo que es ser miradas por la gente “de otra forma”. Y le digo a Juan (universitario, inteligente, dulce): “Yo quiero luchar para que la educación sexual sea una realidad en las escuelas, para que l@s chic@s como vos puedan vivir su identidad sexual sin esconderse, sin ser acusados, que los respeten”. Y Juan sonríe, me agradece, nos fundimos en un abrazo que no olvidaré, que me impregnó el cuerpo, que me comprometió de por vida.

* Profesora de Literatura, coordinadora del Proyecto de Educación Sexual Integral en el Liceo 11 de Villa Urquiza y capacitadora docente en UTE. Tiene el blog para docentes “Educación sexual en la escuela”,www.cuidarnosesquerernos.blogspot.com/ y otro para alumnas/os “Hablemos de amor y sexualidad en la escuela”,
saberesmiderecho.blogspot.com/

Nuestro proyecto en Página 12


las12 VIERNES, 12 DE AGOSTO DE 2011

EDUCACION

Una niña de Misiones pudo contar, en una tarea que le pidió su maestra, que su tío la había violado. Esta situación demostró una vez más que a través de la escuela se pueden prevenir o contener abusos sexuales. La implementación de la Ley de Educación Sexual Integral en todo el país es imprescindible para el cuidado del cuerpo de chicos y chicas. Todavía falta para que llegue a todas las aulas, pero el camino está en marcha. Y cada vez más organizaciones piden su efectiva implementación.

Por Luciana Peker

“¿Cuál fue el día más triste de su vida?”, les preguntó la maestra. Ella contó que un tío había intentado abusarla y que su hermana la defendió. De esta manera, salió a la luz el abuso sexual que sufría una niña de Misiones. Después, ella lo denunció ante la Justicia –según el relato de la periodista Mariana Carbajal, en Páginal12– y él, como parte de la impunidad materializada en venganza, la violó. Ella se quedó embarazada. Y ahora pide por un aborto no punible que está contemplado en la ley y que sólo la injusticia de no aplicar una ley de 1921 hace que la niña padezca la violación perpetuada en su cuerpo.

Igualmente, su caso vuelve a demostrar la necesidad del efectivo cumplimiento de la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral. Mabel Bianco, presidenta de la Fundación Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), contextualiza: “El número creciente de niñas víctimas de abusos sexuales crece en el país y junto a ello los embarazos producto de esas violaciones y el pedido de madres, padres y las niñas de interrumpir los embarazos forzados. Pero detrás de esos casos está la ausencia de la educación sexual integral que permitiría enseñar a niñas y niños a distinguir y denunciar el abuso sexual y a los maestros saber cómo actuar en estos casos”.

La Campaña Argentina por el Derecho a la Educación (CADE) también remarca: “Estamos convencidos de que la educación sexual es la mejor herramienta para disminuir la cantidad de embarazos adolescentes, prevenir las enfermedades de transmisión sexual y VIH/sida y, fundamentalmente, situaciones de violencia y abuso sexual”. Aunque no se trata sólo de espantar demonios, sino de convocar al goce: “También, para aprender a disfrutar y cuidar el propio cuerpo”, subrayan.

La semana pasada un proyecto de ley de la diputada porteña María José Lubertino para que haya preservativos en las escuelas (que los y las adolescentes ya pueden ir a buscar a los centros de salud) suscitó una polémica mediática como si la sociedad argentina se sonrojara por el sexo mientras el reflejo televisivo arde de sexo sin filtro.

Es cierto que lo más debatido fue que la posibilidad de pedir profilácticos empezaba –según la iniciativa– en sexto grado. Pero eso no quería decir que las relaciones sexuales comenzaran a esa edad, sino que pudiera comenzarse con el conocimiento de la única barrera conocida actualmente contra el VIH. Pero, además, la televisión que comenta un video de sexo explícito (como el robado a Silvina Luna) a las diez de la mañana después se horroriza si se trata de hablar, mostrar, tocar o regalar un pedacito –salvavidas– de látex. “Hoy, los chicos/as no se encuentran en condiciones de traducir todo el bagaje de imágenes, datos, situaciones que reciben diariamente vía Internet, TV y la publicidad”, cuestiona CADE, que trabaja junto a Ctera.

Mara Brawer, subsecretaria de Equidad y Calidad Educativa del Ministerio de Educación de la Nación, explica qué se hace y qué falta hacer para que la educación sexual no sea letra muerta, sino escrita en las carpetas escolares: “Quizás no llegó a las aulas de la manera que queremos. Pero hay provincias que no hacían nada y que ahora hacen congresos, gremios que realizan seminarios y el ministerio reparte seis millones de ejemplares de la revista Educación Sexual Integral para charlar en familia, que nos la sacan de las manos”.

–Se avanzó mucho en los últimos dos años. Entre la nada y la llegada al aula existe un trecho largo, pero hay montón de cosas que están pasando. En la comunidad educativa, en los sindicatos y en las provincias hay movimiento. Aunque esta tarea es intensa y el esfuerzo no tiene que cesar hasta llegar a los chicos y chicas –dice Brawer.

–En la ciudad de Buenos Aires la realidad es otra. Además de la ley nacional, existe una norma local, pero que tampoco se cumple. Según denuncia Lubertino, el año pasado había un escaso presupuesto de 1.500.000 pesos para capacitar a docentes o imprimir materiales. Pero, de esos mínimos fondos, sólo se usaron 1500 pesos. Ni para fotocopias. Por eso, María Elena Naddeo, Raúl Puy, Eduardo Epszteyn y Aníbal Ibarra inquirieron, igual que Francisco “Tito” Nenna, el 22 de julio del 2010, al Poder Ejecutivo encabezado por Mauricio Macri, sobre el cumplimiento de la ley de educación sexual. Todavía no hay respuestas, principalmente, las que piden los chicos/as en las escuelas.

La abogada Mariela Belski, directora de Educación y Discriminación de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), explicita: “Se está incumpliendo la aplicación de estándares fijados por diversas leyes nacionales, así como compromisos internacionales asumidos por nuestro país. Además, un claro ejemplo de la falta de implementación de estas políticas puede visualizarse en los datos de abortos, mortalidad materna y embarazos adolescentes. En el 2009 el Ministerio de Salud registró que del total de 44.615 nacidos vivos en la ciudad de Buenos Aires, setenta correspondieron a madres menores de 15 años, 3053 a madres de entre 15 y 19 años y 7694 a madres de entre 20 y 24 años”.

“Si queremos una sociedad igualitaria, tenemos que trabajar los estereotipos de género, la diversidad sexual, los modelos estéticos que nos vende el mercado, que todos los chicos y chicas puedan acceder a métodos de anticoncepción y no sólo quienes tienen dinero para adquirirlos. Es la escuela el lugar donde se da la justicia pedagógica”, señala Brawer. Pero cuando se da algún paso, la educación sexual trae, también, resistencias. La Red de Padres de Tucumán denunció que el Ministerio de Educación de la Nación distribuyó seis millones de ejemplares de una publicación que promueve –según ellos y según ellos está mal– “las relaciones homosexuales, el lesbianismo, el travestismo y desdibuja la diferencia sexual y complementaria entre el varón y la mujer y su intrínseca capacidad de fecundar”.

Brawer responde: “A mí me asombra que haya críticas feroces a un material respetuoso, pedagógico, con información científica y que esos sectores no alcen la voz en repudio de lo que los chicos ven y escuchan en los medios de comunicación: la grosería y una sexualidad mecánica y sin respeto”.

“Silencios prolongados, ojos vendados, oídos tapados. Sin voz, sin palabra, sin escucha.”

“En ciertos sectores de nuestra sociedad pareciera que lo que no se dice, lo que no se ve, lo que no se escucha no sucede. En las escuelas, sin embargo, acompañamos situaciones de padres y madres de 14 o 15 años, pibas y pibes abusados, enfermedades de transmisión sexual, noviazgos violentos, familias violentas, etc. Aunque nos llamen a silencio, esto sí acontece. No podemos llamarnos educadores mientras pibes y pibas sigan padeciendo el silencio que oprime, que ciega, que enmudece”, enseña Gustavo Galli, director de una escuela secundaria de La Matanza.

“Ser adolescente hoy es vivir en un torbellino de estímulos e imágenes que aceleran los deseos y convierten la intimidad y la sexualidad en un objeto de consumo. Los cuerpos se exhiben a toda hora, se invita a las niñas y niños a tratar de encajar en modelos de belleza y éxito asociados al erotismo. Hay una ley de educación sexual que no se implementa en forma efectiva en las aulas, entonces no se pueden lograr cambios reales que generen conductas de cuidado. Sin embargo, sigue siendo la escuela el primer lugar de confianza, a veces el único”, dice una docente que sabe de lo que habla porque habla de educación sexual. Ella es Victoria Arias, profesora de Lengua y Literatura en escuelas medias de la Capital Federal, que ejemplifica: “L@s adolescentes siguen teniendo vergüenza a la hora de comprar preservativos o de acercarse a un centro de salud. Pero las relaciones sexuales ocurren, aunque los adultos nos hagamos los desentendidos. Los empujamos desde los medios masivos a iniciarse sexualmente para ser ‘cancheros’, pero luego creemos que son niñitos asexuados y nos horrorizamos a la hora de pensar en que reciban elementos de prevención. La escuela es el mejor lugar para que se naturalice el uso de preservativos, para que sientan que es para cuidar su salud. Repartir preservativos no es, como algunos sostienen, fomentar las prácticas sexuales, por el contrario, es habilitar el cuidado y el amor a la vida”.

viernes, 3 de agosto de 2012

Nuestro proyecto en Página 12

Marcha estudiantil: postales simultáneas de la diversidad. Nuestro blog en Página 12

Hay nuevas formas de abrir caminos, no es fácil, pero cuando uno puede de verdad abrir el corazón hacia las diversidades, meterse en los zapatos de quien ha sido mal mirado, apartado, estigmatizado en la escuela por su identidad sexual, o se olvida, se pone anteojeras y sigue negando la realidad o elige otra cosa: hacerse cargo, vivirlo a pleno y comprometerse con el corazón. Este equipo de Educación sexual ( Patricia Sánchez, Patricia Términe ,Alicia Della Siega y yo, María Victoria Arias) ha asumido el compromiso, sin que nos importen los contratiempos, las piedras en el camino, las incomprensiones de los que eligen las anteojeras. Nosotras mismas somos diversas, tenemos pensamientos y creencias distintas, pero nos hemos unido por esto en lo que creemos. Queremos agradecer a todos los que nos están apoyando y comprenden la propuesta. Los que no, tenemos la paciencia para esperarlos, pero recuerden nuevamente que la Educación Sexual es una TAREA de todas y todos.Gracias Luciana Peker por brindarnos el espacio en Página 12 las12 VIERNES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2010

EL MEGAFONO)))

Por María Victoria Arias *

Jueves 16 de septiembre, 5 PM, espero sentada a un par de alumnos en un bar de Corrientes y Callao. Mientras observo desde esta pecera gigante cuerpos que pasan, se alejan, circulan, se apuran. Me falta oxígeno aquí, entre peces muy peinados e indiferentes a lo que se gesta afuera. Todo pasa demasiado pronto en la ciudad, nada permanece. Algunas corporalidades se distinguen: visten distinto, sus caras resplandecen, tienen otro apuro: el de no perderse la fiesta que nos espera en la Plaza. A 34 años de La Noche de los Lápices, estudiantes y docentes queremos fusionarnos, recordar, desintegrar el colador gigante por el que se escapa la memoria.

Llegan quienes espero. Abandonamos la pecera. Nos sumergimos en otras aguas más cálidas, menos asfixiantes. Cuerpos anhelantes se desplazan por la ciudad, reclaman su lugar, lo toman. La inacción es sinónimo de aceptación, resignación, desilusión. Todo rima, como en un rap gigante, coreado por miles. Esta lección no se aprende en la escuela, es difícil narrar lo que el corazón va sabiendo. Postales simultáneas de la diversidad, los ojos no alcanzan para mirar.

Tod@s estamos mezclad@s, cada un@ se viste como quiere, estos modelos y peinados no están impuestos por modas. La libertad se respira, es un perfume que no se va de la piel.

Pequeñas luces se suman, el brillo aumenta. Nos vamos sumando, nos metemos, cantamos, sacamos fotos, saltamos un rato. Nos adelantamos y vemos la cabeza de la columna de estudiantes y les explico que acá las jerarquías también se juegan, pero los valores son otros: van adelante los colegios que más comprometidos están en la lucha, los que se juegan más. Y a la vanguardia, con una enorme bandera amarilla que cruza la calle –“Queremos estudiar en condiciones dignas”–, están tod@s junt@s, chicas y chicos, que salieron por la tele en estas últimas semanas, defendiendo la educación pública con emocionante dignidad.

Sus interlocutores adultos, la mayoría periodistas y opinólogos que estudiaron en escuelas privadas, no supieron estar a la altura de las circunstancias y quedaron muy mal parados.

Cruzamos la 9 de Julio, la gente aplaude, felicita, grita desde las veredas: “¡Fuerza chicos!”. Todo es una fiesta. Hay lápices dibujados con tiza en las sendas peatonales. Graffitis van inundando las paredes y calles. “Los lápices presentes”, “Escuela laica”, “Para ser prócer, ¿hay que matar indios?” Inesperadamente vemos a alguien envuelto en una bandera multicolor, aerosol en mano, pintando en una pared: “¡Educación sexual ya!”. Rápidamente nos acercamos. Nos miramos, nos reconocemos, alegría del estar también aquí. Son Daniel, Juan y Guilla, militantes de la Juventud LGBT, a quienes Sofi y yo habíamos conocido en un encuentro con proyección de cortos sobre chicos trans al que habíamos asistido como “hétero”, solidarias en la lucha por la ley de identidad de género. Nos piden: “¿Nos ayudan a llevar la bandera?”. “¡Claro!”, gritamos al unísono. Sentimos por un rato lo que es ser miradas por la gente “de otra forma”. Y le digo a Juan (universitario, inteligente, dulce): “Yo quiero luchar para que la educación sexual sea una realidad en las escuelas, para que l@s chic@s como vos puedan vivir su identidad sexual sin esconderse, sin ser acusados, que los respeten”. Y Juan sonríe, me agradece, nos fundimos en un abrazo que no olvidaré, que me impregnó el cuerpo, que me comprometió de por vida.

* Profesora de Literatura, coordinadora del Proyecto de Educación Sexual Integral en el Liceo 11 de Villa Urquiza y capacitadora docente en UTE. Tiene el blog para docentes “Educación sexual en la escuela”,www.cuidarnosesquerernos.blogspot.com/ y otro para alumnas/os “Hablemos de amor y sexualidad en la escuela”,
saberesmiderecho.blogspot.com/

lunes, 2 de julio de 2012

Nuestro proyecto en Página 12


las12 VIERNES, 12 DE AGOSTO DE 2011

EDUCACION

Una niña de Misiones pudo contar, en una tarea que le pidió su maestra, que su tío la había violado. Esta situación demostró una vez más que a través de la escuela se pueden prevenir o contener abusos sexuales. La implementación de la Ley de Educación Sexual Integral en todo el país es imprescindible para el cuidado del cuerpo de chicos y chicas. Todavía falta para que llegue a todas las aulas, pero el camino está en marcha. Y cada vez más organizaciones piden su efectiva implementación.

Por Luciana Peker

“¿Cuál fue el día más triste de su vida?”, les preguntó la maestra. Ella contó que un tío había intentado abusarla y que su hermana la defendió. De esta manera, salió a la luz el abuso sexual que sufría una niña de Misiones. Después, ella lo denunció ante la Justicia –según el relato de la periodista Mariana Carbajal, en Páginal12– y él, como parte de la impunidad materializada en venganza, la violó. Ella se quedó embarazada. Y ahora pide por un aborto no punible que está contemplado en la ley y que sólo la injusticia de no aplicar una ley de 1921 hace que la niña padezca la violación perpetuada en su cuerpo.

Igualmente, su caso vuelve a demostrar la necesidad del efectivo cumplimiento de la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral. Mabel Bianco, presidenta de la Fundación Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), contextualiza: “El número creciente de niñas víctimas de abusos sexuales crece en el país y junto a ello los embarazos producto de esas violaciones y el pedido de madres, padres y las niñas de interrumpir los embarazos forzados. Pero detrás de esos casos está la ausencia de la educación sexual integral que permitiría enseñar a niñas y niños a distinguir y denunciar el abuso sexual y a los maestros saber cómo actuar en estos casos”.

La Campaña Argentina por el Derecho a la Educación (CADE) también remarca: “Estamos convencidos de que la educación sexual es la mejor herramienta para disminuir la cantidad de embarazos adolescentes, prevenir las enfermedades de transmisión sexual y VIH/sida y, fundamentalmente, situaciones de violencia y abuso sexual”. Aunque no se trata sólo de espantar demonios, sino de convocar al goce: “También, para aprender a disfrutar y cuidar el propio cuerpo”, subrayan.

La semana pasada un proyecto de ley de la diputada porteña María José Lubertino para que haya preservativos en las escuelas (que los y las adolescentes ya pueden ir a buscar a los centros de salud) suscitó una polémica mediática como si la sociedad argentina se sonrojara por el sexo mientras el reflejo televisivo arde de sexo sin filtro.

Es cierto que lo más debatido fue que la posibilidad de pedir profilácticos empezaba –según la iniciativa– en sexto grado. Pero eso no quería decir que las relaciones sexuales comenzaran a esa edad, sino que pudiera comenzarse con el conocimiento de la única barrera conocida actualmente contra el VIH. Pero, además, la televisión que comenta un video de sexo explícito (como el robado a Silvina Luna) a las diez de la mañana después se horroriza si se trata de hablar, mostrar, tocar o regalar un pedacito –salvavidas– de látex. “Hoy, los chicos/as no se encuentran en condiciones de traducir todo el bagaje de imágenes, datos, situaciones que reciben diariamente vía Internet, TV y la publicidad”, cuestiona CADE, que trabaja junto a Ctera.

Mara Brawer, subsecretaria de Equidad y Calidad Educativa del Ministerio de Educación de la Nación, explica qué se hace y qué falta hacer para que la educación sexual no sea letra muerta, sino escrita en las carpetas escolares: “Quizás no llegó a las aulas de la manera que queremos. Pero hay provincias que no hacían nada y que ahora hacen congresos, gremios que realizan seminarios y el ministerio reparte seis millones de ejemplares de la revista Educación Sexual Integral para charlar en familia, que nos la sacan de las manos”.

–Se avanzó mucho en los últimos dos años. Entre la nada y la llegada al aula existe un trecho largo, pero hay montón de cosas que están pasando. En la comunidad educativa, en los sindicatos y en las provincias hay movimiento. Aunque esta tarea es intensa y el esfuerzo no tiene que cesar hasta llegar a los chicos y chicas –dice Brawer.

–En la ciudad de Buenos Aires la realidad es otra. Además de la ley nacional, existe una norma local, pero que tampoco se cumple. Según denuncia Lubertino, el año pasado había un escaso presupuesto de 1.500.000 pesos para capacitar a docentes o imprimir materiales. Pero, de esos mínimos fondos, sólo se usaron 1500 pesos. Ni para fotocopias. Por eso, María Elena Naddeo, Raúl Puy, Eduardo Epszteyn y Aníbal Ibarra inquirieron, igual que Francisco “Tito” Nenna, el 22 de julio del 2010, al Poder Ejecutivo encabezado por Mauricio Macri, sobre el cumplimiento de la ley de educación sexual. Todavía no hay respuestas, principalmente, las que piden los chicos/as en las escuelas.

La abogada Mariela Belski, directora de Educación y Discriminación de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), explicita: “Se está incumpliendo la aplicación de estándares fijados por diversas leyes nacionales, así como compromisos internacionales asumidos por nuestro país. Además, un claro ejemplo de la falta de implementación de estas políticas puede visualizarse en los datos de abortos, mortalidad materna y embarazos adolescentes. En el 2009 el Ministerio de Salud registró que del total de 44.615 nacidos vivos en la ciudad de Buenos Aires, setenta correspondieron a madres menores de 15 años, 3053 a madres de entre 15 y 19 años y 7694 a madres de entre 20 y 24 años”.

“Si queremos una sociedad igualitaria, tenemos que trabajar los estereotipos de género, la diversidad sexual, los modelos estéticos que nos vende el mercado, que todos los chicos y chicas puedan acceder a métodos de anticoncepción y no sólo quienes tienen dinero para adquirirlos. Es la escuela el lugar donde se da la justicia pedagógica”, señala Brawer. Pero cuando se da algún paso, la educación sexual trae, también, resistencias. La Red de Padres de Tucumán denunció que el Ministerio de Educación de la Nación distribuyó seis millones de ejemplares de una publicación que promueve –según ellos y según ellos está mal– “las relaciones homosexuales, el lesbianismo, el travestismo y desdibuja la diferencia sexual y complementaria entre el varón y la mujer y su intrínseca capacidad de fecundar”.

Brawer responde: “A mí me asombra que haya críticas feroces a un material respetuoso, pedagógico, con información científica y que esos sectores no alcen la voz en repudio de lo que los chicos ven y escuchan en los medios de comunicación: la grosería y una sexualidad mecánica y sin respeto”.

“Silencios prolongados, ojos vendados, oídos tapados. Sin voz, sin palabra, sin escucha.”

“En ciertos sectores de nuestra sociedad pareciera que lo que no se dice, lo que no se ve, lo que no se escucha no sucede. En las escuelas, sin embargo, acompañamos situaciones de padres y madres de 14 o 15 años, pibas y pibes abusados, enfermedades de transmisión sexual, noviazgos violentos, familias violentas, etc. Aunque nos llamen a silencio, esto sí acontece. No podemos llamarnos educadores mientras pibes y pibas sigan padeciendo el silencio que oprime, que ciega, que enmudece”, enseña Gustavo Galli, director de una escuela secundaria de La Matanza.

“Ser adolescente hoy es vivir en un torbellino de estímulos e imágenes que aceleran los deseos y convierten la intimidad y la sexualidad en un objeto de consumo. Los cuerpos se exhiben a toda hora, se invita a las niñas y niños a tratar de encajar en modelos de belleza y éxito asociados al erotismo. Hay una ley de educación sexual que no se implementa en forma efectiva en las aulas, entonces no se pueden lograr cambios reales que generen conductas de cuidado. Sin embargo, sigue siendo la escuela el primer lugar de confianza, a veces el único”, dice una docente que sabe de lo que habla porque habla de educación sexual. Ella es Victoria Arias, profesora de Lengua y Literatura en escuelas medias de la Capital Federal, que ejemplifica: “L@s adolescentes siguen teniendo vergüenza a la hora de comprar preservativos o de acercarse a un centro de salud. Pero las relaciones sexuales ocurren, aunque los adultos nos hagamos los desentendidos. Los empujamos desde los medios masivos a iniciarse sexualmente para ser ‘cancheros’, pero luego creemos que son niñitos asexuados y nos horrorizamos a la hora de pensar en que reciban elementos de prevención. La escuela es el mejor lugar para que se naturalice el uso de preservativos, para que sientan que es para cuidar su salud. Repartir preservativos no es, como algunos sostienen, fomentar las prácticas sexuales, por el contrario, es habilitar el cuidado y el amor a la vida”.